El resultado decepcionante de la cirugía estética

 

Que hacer cuando la cirugía no tuvo el resultado que esperaba

La expectativa de una cirugía estética genera mucha ansiedad. Saber que tu cuerpo, tu figura, tu cara será modificada de por vida es algo que a cualquiera pone nervioso. Esa es la finalidad, que haya un cambio para bien, que se logre una mejoría, que se logre un cambio que nos haga lucir mejor, un cambio que nos guste y que le guste a los demás.

Pero ¿y que pasa si esto no sucede así?

Cuando el resultado no es el que esperábamos

¿Que sucede si el resultado no es lo que esperábamos?

Este es el motivo quizá por el cual muchas ocasiones las pacientes no se operan. Saber que no vas a lograr el resultado esperado es un riesgo que puede ocurrir y que es una realidad que muchas pacientes no consideran cuando al buscar al cirujano solo buscan el costo más barato. Y no significa tampoco que el cirujano más caro tenga una garantía de éxito. Sin embargo, existen algunos factores a considerar que quiero compartir con usted para hacerle reflexionar y de alguna manera ayudarle a disminuir el riesgo, la ansiedad, o en caso de que ya le haya sucedido una situación en la cual tenga el resultado que no haya  sido el esperado, un mejor punto de vista para resolverlo.

Frecuentemente observo pacientes que acuden a mi consulta por primera vez, que nunca han ido a una consulta con un cirujano plástico o que nunca se han hecho una cirugía estética. Y el problema más frecuente que observo es que no saben que es lo que quieren lograr. Saben que quieren operarse los senos, cambiar la nariz, incluso saben lo que no quieren, ya sea que no quieren sus senos caídos, no quieren una giba ni la punta caída de su nariz, no quieren esa lonja, etc. Pero el problema radica en que no saben que es lo que si quieren. Saben que no quieren sus senos pequeños, pero no saben que tan grandes los quieren. Saben que no quieren la nariz aguileña pero no saben si la quieren resignada, recta, etc. Es bien frecuente. Y entonces dejan al cirujano en una situación en la que tiene que decidir por ella. Y a veces no decide bien. Sobre todo si el cirujano es joven puede no tener la experiencia necesaria para extraer la información necesaria y decidir lo que la paciente quiere o puede no lograrlo por falta de experiencia o por que simplemente no es posible hacerlo por su anatomía. Y cuando la paciente observa su resultado, aunque se vea bonita la nariz, si no es lo que esperaba, viene la decepción. Algunas otras pacientes toman decisiones en base a lo que cree que le gustara mas a la gente, al novio, al marido, a los papás, a las amigas, etc, a cualquiera menos a ellas. Lo veo sobre todo al momento de la elección del tamaño de los senos. La mayoría eligen temiendo el que dirán. Pero cuando uno que ya tiene experiencia les hace opinar acerca del tamaño que desean de senos ellas y no los demás generalmente aumentan el tamaño inicial que habían elegido. Cuando no lo hacen así, y eligen el tamaño que les satisface a los demás, quedan casi siempre inconformes.

Mi mejor consejo en esa situación es que la paciente sea lo más transparente y clara para explicarle al cirujano cual es su deseo. Que antes de acudir a la consulta se pregunte que es lo que desea para si misma o como es que se quiere ver. Y que además una vez que esta en consulta haga todo el esfuerzo por transmitirle a su cirujano esta información y que se asegure que la ha entendido y que le haga saber si es posible lograr este resultado.

Expectativas inadecuadas

En otras ocasiones simplemente la paciente tiene una anatomía que es tan difícil modificar y su expectativa es tan alta que es difícil lograr un buen resultado. Es frecuente que pacientes con rasgos sumamente regionales latinos nos pidan resultado sumamente caucásicos. Esto obviamente es resultado de la influencia de los medios de comunicación, lo cual es entendible. Pero a veces las pacientes no lo entienden. No entienden por que sus senos, sus glúteos, su nariz o su abdomen no puede ser como el de alguna artista caucásica reconocida como símbolo de la belleza a nivel internacional. Simplemente no entienden por que el resultado de la cirugía no es igual. En otras ocasiones los causantes de la decepción son verdaderos rasgos anatómicos que son rasgos personales difíciles de corregir como asimetrías, irregularidades o alteraciones secundarias a cirugías o enfermedades previas que impedirán dar el resultado que uno quiere. Y si su cirujano en el afán de no fallarle, de confirmar la cirugía, de operarla pronto y evitar que considere a otra opción, no le habla claro y le indica lo que realmente puede esperar o lo que no puede lograr, solo condena a que su paciente genere una expectativa falsa que conducirá a una decepción. El cirujano tiene siempre que ser bien claro.

Mujer caucásica

Cuando el cirujano no puede dar el resultado esperado

Y en otras ocasiones, simplemente el cirujano no tendrá la fortuna, la habilidad o la decisión correcta para lograr el resultado que podría haber logrado en la paciente. Esto puede tener muchas razones, si bien puede ser falta de experiencia de cirujanos más jóvenes, también puede ocurrir en cirujanos experimentados. Hay que recordar que todos, aun con la mejor preparación, somos seres humanos, y somos propensos a fallar. Esto último es algo que puede sonar aterrador pero puede ser real. En otras profesiones, es muy frecuente que ocurra un pequeño error, pero finalmente simplemente se corrige. Pero en nuestra profesión, en la cirugía plástica, donde tratamos a pacientes sanos que buscan la belleza, la mejoría, la perfección, un error por mínimo o sencillo que sea, puede ser una fatalidad estética. De hecho, los que son considerados los mejores cirujanos en el medio, son los que menos se equivocan, y los que saben resolver mejor los problemas. Son los  que mejor criterio tienen para resolver mejor las situaciones, pero también son los que saben cuando no es el mejor momento para operar a una paciente. Son los que dejan muy en claro a la paciente lo que pueden o no pueden lograr con la cirugía, y los que saben que tecnica de cirugía puede acercarse mejor al deseo de la paciente. Pero también son los que saben cuando no operar.

Por ultimo, una gran parte de nuestra consulta se compone de pacientes decepcionadas de los resultados. La mayoría de ellas vienen operada por médicos que no son cirujanos plásticos, o buscaron un costo económico pero nunca pensaron en la consecuencia de acudir con alguien que no tuviera la mejor preparación. Generalmente vienen con defectos y lesiones de tejidos difíciles de corregir que son resultado de la falta de experiencia y de preparación por el qu operó. La mayoría de las pacientes dan por hecho que pueden ir nuevamente a que se les corrija, que es fácil, que solo tienen que pagar y ya. Nada más equivocado. La mejor oportunidad para quedar bien es la primera cirugía. Después de la primera cirugía, la cicatrización ocurrida hace que los tejidos se endurezcan y deformen de una manera que vuelve muy difícil su modificación posterior, y el porcentaje de éxitos posteriores se reduce drásticamente estadísticamente. No solo eso. El nuevo cirujano tiene que correr con la responsabilidad del mal resultado del primer cirujano y dar un mejor resultado a medias debido a los tejidos alterados. No es una situación fácil, ya que si la paciente no que satisfecha, no culpara al mal cirujano que le hizo la primera cirugía, si no al nuevo segundo cirujano que ya esta operando con todo en contra.

¿Pero que hay que hacer en caso de que usted este en una situación donde tenga ya un mal resultado?

Primero tranquilícese. Es entendible su frustración, enojo, decepción, perdida de tiempo y dinero que ha experimentado. Pero debe saber que aunque es difícil resolver la situación en la que está, se puede hacer. Espere al menos 6 meses después de la cirugía que le fue realizada para evaluar los resultados de la primera y determinar si el resultado verdaderamente no va de acorde a su expectativa y si realmente es un mal resultado. Generalmente hay un tiempo de inflamación en el cual el resultado que usted observa no será el resultado final, y en el cual hay una oportunidad de mejoría, el cual puede ocurrir hasta 3 meses después de la cirugía. Si después de estos meses no le gusta el resultado decida objetivamente si el resultado simplemente no le gusta a usted o realmente es un muy mal resultado. Generalmente cuando a uno no le gusta su resultado tiende a aumentar la situación dándole una magnitud que no le corresponde y muchas veces puede sentir que su vida gira alrededor de su mal resultado y que nada le ira bien ahora que se ve mal. Si ese es su caso aunque el resultado sea muy malo, deberá acudir a un psicólogo para tomar ayuda terapéutica especializada  ya que aunque sea factible corregir el resultado deberá estar preparada para la nueva cirugía, ya que seguramente si no esta preparada psicológicamente podría ser rechazada por el nuevo cirujano. Pero si la gente le dice que se ve bien, que no esta tan mal, que no se nota, tal vez debería considerar que tienen razón y en realidad usted no tiene tan mal resultado como cree y debe empezar a aceptarse tal y como es con su nuevo yo.

Guarde una buena relación con su cirujano

En caso de que objetivamente no tenga un bien resultado, y cuando ya haya tomado la decisión de realizar una nueva cirugía para corregirse, deberá hacerse después de 6 meses de realizada la cirugía y no deberá tomar nuevamente la mala decisión de buscar la opción más económica, si no que deberá acudir con el cirujano más experimentado y reconocido que este a su alcance, y entender que este nuevo cirujano aunque se compadezca de su situación y empatice, no tiene ninguna responsabilidad ni necesidad ni obligación de reducir sus honorarios para resolver su problema. Finalmente usted fue la que no lo eligió a el como su primera opción así que ahora usted requiere de sus servicios para resolver esta situación incomoda en la que está, por lo que le sugiero que le permita a el tomar las mejores decisiones para usted. Si el decide tomar su caso seguramente será para su bien, así que haga caso.

No ha sido una sino muchas ocasiones en las que he visto pacientes con cirugías con resultados no satisfactorios. Las veces que he decidido ayudar a las pacientes ha sido cuando ellas han tomado una buena actitud, han tenido expectativas reales, han entendido las limitaciones del nuevo procedimiento y han entendido también los riesgos de operar sobre un area que tiene dificultades por el hecho de haber sido operada previamente. Sin embargo también he rechazado casos de pacientes con resultados no satisfactorios. Estas pacientes han sido aquellas que han venido muy alteradas anímicamente y no están listas para una cirugía, que han acudido a mi con una actitud demandante y sumamente molestas por una cirugía que yo no realice, o que tienen un excelente resultado, pero que sienten que no se ven lo suficientemente perfectas y no tienen expectativas reales. Incluso he rechazado a aquellas pacientes  que gastaron una fortuna en que las operara un charlatán y que ahora me buscan para que corrija los defectos que dejó alguien que claramente no estaba preparado para operar, y que me exigen que las opere por una cantidad económica que se acomoda a sus necesidades y no a mis honorarios. Finalmente es decisión de cada cirujano la decisión de cuando operar, y mi mejor recomendación es que sean cuidadosas al momento de la elección del cirujano. Elijan a un cirujano plástico certificado de experiencia. Lo barato sale caro. Es en esta situación más que nunca que es una realidad.

La mejor solución

 

En ocasiones la mejor solución es platicar con tu cirujano anterior y resolver los conflictos. Es frecuente que te sientas molesta y con ganas de ahorcarlo, pero tienes que saber que si tienes un mal resultado al él también le interesa resolverlo. Finalmente tú eres su carta de presentación también. Además en ocasiones si bien nada lo obliga a hacerlo, puede ofrecerte operarte nuevamente sin cobrar ningún honorario y solo pagando el material que se llegue a requerir o el gasto de la clínica. Esta solución es generalmente la que deja un buen final para todos. Pero en el caso de que ya lo hayas intentado, no haya funcionado, o ya no tengas confianza con él y se haya roto la relación, entonces no te desesperes y busca a un cirujano que te dé confianza, que sientas que puede resolver tu conflicto pero también dale a el un margen de posibilidades de resultados. Finalmente el no te operó pero tal vez esté dispuesto a ayudarte y a servirte. Frecuentemente lo he hecho con muchas pacientes que han llegado conmigo, principalmente con malos resultados de cirugía de ilposucción, lipectomias, cirugías de nariz y senos. Mi manera de proceder es oírlas y saber que es lo que no les gusta. Si lo que me expresan es real y objetivo, entonces les ofrezco lo que yo considero como las mejores opciones de tratamiento y les explicó las expectativas reales, lo que pueden esperar y lo que no, lo que puedo lograr y lo que no. Procuro ser lo más claro y real posible ya que en el punto en el que acuden conmigo lo que menos necesitan es alguien que les mienta o les de falsas esperanzas, si no más bien pongo las cartas sobre la mesa y les explico muy bien lo que se puede hacer y los riesgos. Generalmente casi la mayoría lo entiende y aceptan el segundo procedimiento. Afortunadamente puedo dar gracias a Dios que en su mayoría han quedado mucho mejor de cómo llegaron y en un buen porcentaje hemos logrado lo que ellas querían como resultado desde un principio. Pero existen algunos casos por ejemplo en los cuales he operado cirugías de nariz siendo yo el cuarto cirujano. Son retos muy difíciles que afortunadamente he podido sortear con la ayuda de Dios y la experiencia que me ha dado para bien de mi paciente. Y en mínimas ocasiones, simplemente solo hemos logrado un mejor  resultado. Si tú estás en esa situación con gusto eres bienvenida para que oigamos, valoremos y si está en nuestras manos te ayudemos a mejorar.

 

Dr Héctor Durán

 

Cirujano plástico certificado

 

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